Uruguay, país pequeño pero de gran densidad cultural, ha dado al arte latinoamericano una de sus figuras más influyentes: Joaquín Torres García (1874-1949). Tras décadas en Europa, donde se vinculó al surrealismo y al constructivismo, regresó a Montevideo en 1934 y fundó el Taller Torres García, donde formó a generaciones de artistas. Su Universalismo Constructivo proponía un arte basado en la geometría, los símbolos universales y las raíces americanas: el famoso Sol de Torres García se convirtió en emblema de una estética propia. Rafael Barradas y Pedro Figari fueron pioneros de la modernidad. En las últimas décadas, artistas como Luis Camnitzer —uruguayo-alemán— han abordado la memoria, el exilio y la política desde el arte conceptual. El arte uruguayo es una escuela de pensamiento visual desde el Sur.
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