Guatemala posee una de las tradiciones artísticas más antiguas y ricas del continente, con la civilización maya como fundamento. Los murales de Bonampak y la cerámica polícroma maya son testimonios de un sofisticado lenguaje visual. Durante la colonia, la Escuela de Pintura de Guatemala fusionó técnicas europeas con simbolismos indígenas. En el siglo XX, Carlos Mérida (1891-1984) fue el gran artista moderno guatemalteco: su obra, que transitó del figurativismo al geometrismo, integró la herencia maya con las vanguardias europeas. Efraín Recinos dejó su huella en la arquitectura y el muralismo, con obras como el Centro Cultural Miguel Ángel Asturias. Durante el genocidio de los años ochenta, el arte fue memoria y denuncia: Rigoberta Menchú y el Grupo de Apoyo Mutuo utilizaron la imagen como herramienta de justicia. Hoy, artistas como Benvenuto Chavajay y Marilyn Boror Bor abordan la identidad maya, el racismo y la memoria desde el arte contemporáneo.
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