MALBA: el museo argentino celebra 25 años comprando 1 000 obras de arte latinoamericano
Al mirar atrás, a lo largo de los 25 años de historia del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA), e incluso antes, cuando el empresario argentino Eduardo Costantini comenzó a integrar su colección de arte en 1982, se visualiza una sucesión de hitos, cada uno relacionado con la adquisición de una obra maestra del arte de la región latinoamericana.
En las salas del museo argentino, que en septiembre de 2026 cumplirá 25 años de su apertura, coinciden grandes pinturas y esculturas que son protagonistas por su autora o autor, por el momento en que se crearon, por lo que representan para un país, por las innovaciones que guarda o por sus significados.
En 1995, por ejemplo, la colección se hizo de dos cuadros de grandes pintoras latinoamericanas: “Abaporu”, de la brasileña Tarsila do Amaral, la más importante figura del modernismo en su país; y “Autorretrato con chango y loro”, de Frida Kahlo, por el que el empresario y coleccionista argentino pagó entonces 3,2 millones de dólares. Una cifra diez veces menor frente a los 34.9 millones de dólares que en 2021 él mismo pagó por el autorretrato de la artista mexicana, “Diego y yo”, que es hoy otra de las grandes obras-hitos del MALBA.
Esas piezas icónicas hacen que en las salas del MALBA sea posible concebir diálogos imposibles en otro lugar, por ejemplo, en torno de la cultura festiva latinoamericana que en las primeras décadas del siglo XX representaron casi simultáneamente Diego Rivera con su “Baile de Tehuantepec”, y Cándido Portinari con “Festa de São João”, en Brasil; o los abordajes sobre la identidad que proponían desde distintas latitudes, a finales de los años 20, el colombiano Rómulo Rozo, con “Bachué”, y Tarsila do Amaral con “Abaporu”; o la vuelta hacia mundos interiores, que hicieron en sus autorretratos Frida Kahlo y la española radicada en México Remedios Varo, con “Armonía”.
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