Panamá, puente entre océanos y continentes, ha construido un arte marcado por el tránsito y la hibridación cultural. La cultura precolombina dejó piezas de orfebrería y cerámica de notable sofisticación. Durante la colonia, Panamá fue un centro comercial clave, y su arte reflejó la fusión de influencias europeas, africanas e indígenas. En el siglo XX, Roberto Lewis y Teresa Icaza fueron pioneros de la modernidad pictórica. La Escuela Nacional de Artes Plásticas ha sido fundamental. Artistas contemporáneos como Brooke Alfaro y Gustavo Araújo abordan la identidad, la migración y la globalización desde lenguajes diversos. El Museo de Arte Contemporáneo de Panamá y la Bienal de Arte de Panamá han dinamizado la escena. El arte panameño es un crisol de culturas en constante transformación.
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