La respuesta antiimperialista en el arte latinoamericano no es uniforme; se expresa a través de múltiples corrientes y lenguajes, cada uno reflejando su contexto específico.
Muralismo Mexicano
Este fue uno de los primeros y más impactantes movimientos de arte público, con un claro proyecto nacional y antiimperialista. Tras la Revolución Mexicana (1910-1920), artistas como Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco cubrieron las paredes de edificios públicos con narrativas visuales que glorificaban la historia indígena, denunciaban la explotación y criticaban abiertamente la intervención extranjera, especialmente la estadounidense. Sus obras buscaban educar y unificar a un pueblo, creando una iconografía de resistencia.
Arte Conceptual y de Protesta
En las décadas de 1960 y 1980, en medio de las dictaduras militares y la Guerra Fría, el arte adquirió un carácter más directo y urgente. La artista chilena Luz Donoso es un ejemplo contundente. Tras el golpe de Estado de Pinochet (1973), cofundó el Taller de Artes Visuales y creó obras como la serie "Huincha sin fin" (1978), donde confrontaba al público con fotografías de los "desaparecidos políticos", preguntando repetidamente "¿Dónde están?". Su arte era una herramienta de memoria y denuncia directa contra la violencia estatal, a menudo apoyada por intereses geopolíticos externos.
Resistencia Indígena y Zapatismo
La lucha de los pueblos indígenas es central para el antiimperialismo latinoamericano. El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), que surgió en Chiapas, México, en 1994, es un fenómeno político y cultural. Su surgimiento, en protesta contra el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), simbolizó el rechazo al capitalismo neoliberal globalizado.
Los zapatistas utilizan máscaras, comunicados poéticos, carteles y murales como parte esencial de su estrategia comunicativa, visibilizando su lucha por la tierra, la autonomía y la dignidad. El Subcomandante Marcos, su principal portavoz, afirmó que la lucha era por tener "una voz" y "proteger nuestro pasado para tener un futuro". Su estética distintiva se convirtió en un ícono global de la resistencia anticolonial.
Nuevos Medios y Arte Contemporáneo
Los artistas contemporáneos continúan abordando el legado del imperialismo desde nuevas perspectivas, a menudo centrándose en sus impactos ambientales y sociales.
El dominicano Tony Capellán (1955-2017) creó instalaciones escultóricas con residuos plásticos recolectados en playas del Caribe. Obras como "Mar Caribe" (1996) transforman los desechos del consumo global en conmovedores comentarios sobre la contaminación, la pobreza y la historia colonial de la región. Su obra muestra cómo los desechos del "primer mundo" invaden y degradan los territorios del "sur".
Latamarte