El neoconcretismo: cuando el arte invita al tacto

El neoconcretismo: cuando el arte invita al tacto

Surgido en Río de Janeiro a finales de la década de 1950, el movimiento neoconcreto revolucionó la forma en que interactuamos con la obra de arte. Rompiendo con la frialdad y la rigidez de la abstracción geométrica, artistas visionarios como Lygia Clark y Hélio Oiticica crearon obras que exigían la participación física del público. Las esculturas dejaron de ser objetos intocables sobre pedestales para convertirse en los «Bichos» —estructuras de metal articulado— de Clark, o en las capas coloridas de los «Parangolés» de Oiticica, diseñadas para ser vestidas y bailadas. Esta vanguardia brasileña transformó al espectador pasivo en un cocreador, demostrando que el arte es una experiencia viva, sensorial e inseparable del cuerpo humano.

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