El arte dominicano ha construido su identidad entre el Caribe, África y Europa. Paul Giudicelli fue pionero de la abstracción y el informalismo, mientras que Wifredo García retrató la vida dominicana con mirada crítica. La Escuela de Bellas Artes de Santo Domingo ha sido fundamental en la profesionalización. En la segunda mitad del siglo XX, Ramón Oviedo y Cándido Bidó alcanzaron reconocimiento internacional con obras que fusionan lo popular y lo moderno. La Bienal de Arte de Santo Domingo ha dinamizado la escena. En las últimas décadas, artistas como Scherezade García y Jorge Pineda abordan la migración, la memoria y la identidad desde la diáspora. El arte dominicano es una reinvención constante del Caribe.
Latamarte